Beaches, Surfing and BBQ’S, Australia. After almost breaking down from a terrible jet lag, you notice where you are: Far away. Although, everything sounds familiar to you and the anglo-footprint is familiar.

McDonald’s, KFC and 7Eleven welcome you on the outskirts of every town. Towns made of prefabricated houses with straights entrance to the garage door. The sort of houses that cinema and television get us so used to. Iutes, wide avenues, fast food, cricket and the English language. Suddenly, you have been here already.


Sydney

Sydney is multicultural. There is a large Greek community which mixes with the Arabs when they hang at one of the flattest beaches. This feature reminds them of the ones which face the Mediterranean sea.


There are Japanese filling up the fish market ravishing fish. There are Spanish speakers from China who arrived here to continue selling stuff after they had ran away from the Argentinean economic recession.

The Sydney suburbs look new, brand new. Beaches seem to be post-cards and they are full of sporty beautiful people showing results. There is a kind of healthy hedonism out of the big screen sunglasses, silicone lips and toned muscles which is somewhat naff. However, there is something overpowering everything else: The natural environment.

There are signs to remind you of the many panoramic views and as you walk from Maroubra to the commercial Bondi Beach, you are clearly aware of these views.

As soon as you go out of Sydney, then you start to understand where you are: In a coast where the beaches are kilometrics and they are surrounded by never-ending national parks with rivers, lakes and waterfalls. Forests that go into jungles and jungles ending in valleys and green fields. Sea and land fight for the ground.
Where the density and the noise of the jungle ends, the shore starts in a radical way.

Towns of rednecks where there is not much to do, with more koalas and kangaroos signs than animals in fact. The barbecues are omnipresent, there are Indian communities and people from Tonga, Samoa and Fiji known as “Islanders”, who seem exotic to me. No signal from the Aboriginals.

As far as I know, nowadays they are concentrated in some interior areas prone to alcoholism.

Playas, Surfing y Barbacoas: Australia. Tras un jet lag que te descompone, percibes donde estás: Lejos, pero todo te suena, la huella anglosajona es demasiado grande para no estar familiarizado. McDonald’s, KFC y 7 eleven te reciben en cada entrada y te despiden en cada salida de pueblos formados por casas prefabricadas con entrada directa al garaje a las que el cine y la televisión nos tienen tan acostumbrados. Rancheras, amplias avenidas, comida rápida, cricket y el inglés. De repente, ya has estado.

Sidney

Sidney es multicultural. Hay una gran comunidad de griegos que se mezcla con los árabes para reunirse a las orillas de una de las playas con menos oleaje y que por ello recuerda a las del Mediterráneo. También japoneses que llenan la lonja para devorar pescado y chinos capaces de hablar castellano tras su paso por Argentina y que llegaron hasta aquí para seguir despachando al huir del “corralito”.

Los barrios que rodean Sidney parecen nuevos, a estrenar. Hay un cierto hedonismo sano, alejado de las gafas de pantalla, los labios de silicona y esa ciclada vigorexia que acompaña a lo hortera. Pero hay algo que se impone a todo lo demás: El entorno natural.

"Las vistas que tienen sus miradores te lo recuerdan y el paseo que va desde Maroubra hasta la explotada Bondi Beach, te lo confirma."

"Las playas son de postal. Llenas de gente guapa y deportista mostrando resultados."

Sales de Sídney y empiezas a entender dónde estás: En un litoral donde las playas son kilométricas y se suceden envueltas por un sin fin de parques nacionales con ríos, lagos, cascadas, bosques que se convierten en jungla y junglas que terminan en valles y prados. Mar y tierra luchan por el terreno. Donde acaban la densidad y el ruido de la selva, comienza la costa de forma radical. Pueblos de rednecks en los que no hay mucho que hacer, con más señales de koalas y canguros que ejemplares en sí.

Las barbacoas, omnipresentes. Hay comunidades de indios y gente de Tonga, conocidos como “isleños”, que me resulta exótica. Ni rastro de los aborígenes, según tengo entendido, a día de hoy se encuentran apartados en áreas del interior y dejados al alcoholismo.

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